Capítulo 2.
Pude terminar esa pequeña, y posiblemente la
historia más insignificante para mi carrera. Me trajo muchos problemas, después
de aquella reunión con mi jefe, me encontraba muy nerviosa por todo; por su
hijo, por el cuento y comencé a dudar de mis habilidades, de mi profesión; sin
embargo al retomar la escritura, las palabras solo salían de mí, como una
llave abierta; la leí muchas veces, y la
cantidad de veces que lo hice, la corregí; no estaba satisfecha, mi cuerpo era
un nudo, me sentía atada, atorada, estaba nerviosa, aun lo estoy. Aunque lo
hice, terminé mi trabajo. En realidad es una historia sencilla, había una princesa,
un caballero, una malvada bruja y una torre… En fin seguía siendo un cuento cursi para niños; muy básico.
Seguía pensando en la propuesta del señor
Jenkins; a pesar de que Amanda me había alentado y me dijo la importancia de
esta oportunidad, en mi cabeza algo seguía mal con ese tema, ¿Por qué es tan
complicado todo esto? Es como si tuviera
un remolino en mi cabeza, estoy tan prevenida con Matthew, que me aterra lo que
pueda pensar; además él estudió en Londres, y no en una universidad en Nueva
Jersey, como yo; no sé si mi temor es a
cerca de su superioridad académica, pero pienso en él, de todas las formas
posibles; aunque el chico es un desconocido para mí, me siento como si ya lo
conociera, como si me hubiese tropezado con el alguna vez, de una manera muy
extraña siento su mirada cruzándose con la mía, intensa; la mirada de su padre
lo es, unos ojos tan profundos y abrasadores; además, pienso en las horas que
probablemente estaremos juntos trabajando, ese pensamiento me hace estremecer,
en toda mi corta experiencia nunca me había sentido tan frágil ante una
situación, él me intimida, odio
admitirlo, pero es verdad, miro su pasado y su reputación; no debo juzgarlo
simplemente por eso, pero temo por mi, y mi futuro; tengo miedo, de que este
experimento no vaya a funcionar, no quiero defraudar a la única persona que me
ha abierto puertas, y ha confiado plenamente en mí; pero no puedo pretender
que, si sucede algo entre Matthew y yo, algún percance, el señor Jenkins no
pasará sobre su hijo para estar de mi lado.
Son las 7:30 del jueves por la noche, me
dirijo a la oficina de mi Jefe, y le presento mi obra, no tan maestra. El Señor
Jenkins es una persona terriblemente perfeccionista, cuando me entrega un
proyecto, siempre, antes de entregarlo lo reviso muchas veces y corrijo todo lo
que considero que está mal, como ésta
vez lo hice, solo que ahora estoy segura de mi fracaso y no estoy esperanzada a
recibir algún visto bueno; aunque en ocasiones anteriores, lo he revisado y me
he sentido muy orgullosa de lo que he hecho, aun así él lo devuelve para que le
haga muchas correcciones; para ser sincera no me incomoda que lo haga, ya que,
estoy estudiando y cualquier crítica y correcciones sobre mi trabajo me ayudará
a perfeccionar mi técnica, pero no es solo conmigo, todos y cada uno de sus
empleados necesitan corregirlo más de tres veces por que él siempre tiene un
montón de anotaciones. Para mi sorpresa esta vez fue diferente, no puso su
usual cara de desaprobación, siempre une sus pobladas cejas blancas, arrugaba
la nariz y me dice que salga de su oficina para después llamarme y para
mostrarme la hoja llena de correcciones y una hoja a parte para mostrar las
notas sobre todo lo que debo y no debo hacer; pero esta vez sonrió y su cara se
iluminó a pesar de la poca luz de su oficina.
- ¿Cómo se te ocurrió esto Katherine? Es
perfecto, simplemente perfecto, la historia, la trama los personajes todo es
muy intenso y no te sales de los cánones infantiles, es una composición
increíble, hay magia, romance, valentía; me encantó, ¿cómo lo hiciste querida?-
su cara irradia complacencia y orgullo.
- Pues no lo sé Señor creo que solo salió,-
contesto, un poco nerviosa.- aunque debo decir que después de nuestra charla
del lunes las palabras han fluido con mucha facilidad.
- Creo que eso se debe a la emoción, debe ser excitante para ti hacer este trabajo -
Yo creo que es por su hijo, porque me intimida y aunque no lo conozco lo
aborrezco.
- Bueno Señor Jenkins, con respecto a eso,
creo que no lo podré hacer, es más estoy considerando mi estadía en Jenkins
Children Editorial.
Mi Jefe se queda perplejo ante lo que le estoy
diciendo, el silencio es enorme, no solo porque somos los únicos seres humanos
en el piso, sino porque hay una tención horrible en su despacho. Su cara de
felicidad se deshace cambiándola por una cara de suprema inconformidad y
tristeza, el brillo que antes estaba, se opacó y la atmosfera comenzó a
tornarse densa.
- Wow, no sé qué decir con respecto a eso,
solo me resta preguntar el por qué has tomado esta decisión – su cara de
perplejidad no cambia, sus mejillas se ponen rojas y puedo ver como sube ese
rubor hasta su cabeza.
-Bueno Señor, creo que estoy manejando mucha
presión con estos cuentos, para mí es muy difícil escribirlos y no quiero
defraudarlo en lo más mínimo – digo, tomo una respiración profunda y continúo
hablando – no quiero que todo por lo que usted ha trabajado se derrumbe por mi
culpa, y la verdad es que no me siento capaz de realizar ese trabajo con su
hijo, creo que se sale de mi liga y…
-Tonterías Kate – me interrumpe, y me doy
cuenta de que me ha llamado Kate, esto es nuevo – sé que es mucha presión, pero
querida este cuento es excelente, y no lo digo solo para que cambies de opinión
o algo parecido; lo digo porque es verdad, en mis años de estar trabajando en
esto y dirigiendo prácticas, nunca había visto algo tan sublime como lo que me
acabas de entregar, no sé si te habrás dado cuenta pero esto no es común, eres
maravillosa en lo que haces. – que no es
común, yo creo que estaba plagiando a alguien con eso; me quedo muy
impresionada por todo lo que me dice y empiezo a dudar sobre lo que en verdad
escribí y lo que creo que escribí.
-Ahora, si tu problema es que crees que no
eres capaz para este proyecto, no es cierto porque lo acabas de demostrar que
eres muy capaz, yo creo que lo que te molesta es otra cosa y no lo estás
diciendo – Tomó una respiración y continúa - Mira Kate no quiero que te vayas,
eres de las mejores empleadas que he tenido, y quiero que sepas que haré todo
lo posible para que tu estadía sea prolongada, dime lo que necesitas, que te
aumente el sueldo o algo parecido, porque si es así creo no hay problema con
eso.
No dice más nada esperando mi respuesta, mi
cabeza es un rehilete, no puedo abandonar todo después de lo que ha dicho, eso
me hace recordar lo bueno que ha sido conmigo así que desisto a querer
retirarme; siento mi cara húmeda en una situación incómoda, no entiendo que me
sucede; no, si se, no quiero que me guste Matthew, y sé que me va a gustar,
tengo esta cosa de que me gustan los problemas y los hombres lindos, no quiero
mezclar trabajo con relaciones, sé que me estoy apresurando a los hechos, pero
amo los problemas y Matthew representa problemas en un envase realmente
atractivo y seductor, es una masa de sensualidad. Siento unos brazos regordetes
envolverme con un calor tan fraternal
que no se si quisiera estar en otro lugar con esta situación; me siento a
gusto, y mi lágrimas comienzan a cesar.
El Señor Jenkins comienza a alejarse de mí,
pero no lo suficiente como para poder tomar mi rostro entre sus manos, lo miro
a los ojos y me sonríe, luego suelta mi cara empapada de lágrimas y se vuelve a
su asiento.
-Gracias – es lo único que consigo decir –
Señor, me halaga con todo esto que me dice, pero no estoy muy segura de que sea
así – pienso mucho lo que voy a decir a continuación, pero él se adelanta y toma
la palabra de nuevo.
-Hagamos un trato, te doy una semana empezando
el Lunes para que trabajes con Matthew, si sientes mucha presión, lo cual me
decepcionaría mucho, te retiro del proyecto y seguimos trabajando como antes;
¿te parece?
Wow, este hombre estaba decidido a hacer esto
a toda costa, no me puedo negar, es solo una semana y creo que eso bastará para
hacer lo que haya que hacer.
-Está bien, una semana, creo que podré con
ello – contesto, el Señor sonrió, otra vez se salió con la suya; yo le respondo
a su sonrisa y me termino de limpiar la cara. Me levanto de mi asiento, él lo
hace igual, extiendo mi mano para tomar la de él, me vuelve a sonreír y me
despido con un asentimiento de cabeza.
La puerta de la oficina se abre, volteo y veo
un hombre alto de cabellos castaños, con ojos grises sonriendo, con dos maletas
a su lado. El señor Jenkins se ríe abre sus brazos y camina hasta el hombre
parado junto a la puerta; es él, y es justo como lo imaginaba, imponente,
sensual, atractivo; tiene esa misma mirada de convencimiento que usa el señor
Jenkins, esa mirada a la que tanto le temo; es determinado y su postura es
completamente recta, llena de seguridad, no se ve forzado de estar ahí como yo
lo estoy en este momento, él se ve natural y relajado.
-¡Matthew! – dice mi jefe abrazando al hombre
que no esperaba ver hasta el lunes.
-Hola papá, ¿me extrañaste? – Dice Matthew con
una sonrisa a medio lado devolviéndole a su padre el gesto de cariño – creo que
no, por lo que veo.
Ahora su mirada se dirigía hacia mí, soltando
a su padre; el señor Jenkins voltea viendo a donde se dirige la mirada de su
hijo. Voltea a verlo y le dice:
-Por supuesto que te extrañé sino, no hubiese
armado todo este proyecto para que estés
aquí –dijo ahora dirigiendo su mirada a mi dirección. – Matthew, ella es
Katherine Marshall la chica que te acompañará en este proceso; Katherine, mi
hijo.
Caminé hasta estar cerca de los dos hombres en
la oficina, Matthew me sonrió y extendió su mano, la tomé sin quitar la vista
del lazo entre ellas, no sé cuánto tiempo pasó, aunque para mi fuero años hasta
que él habló.
-Hola Katherine, es un placer conocerte.
Mis ojos subieron hasta su rostro, y su
sonrisa aún seguía ahí. Tardé un tiempo en encontrar mi voz, pero al fin dije –
Hola, el placer es mío.
Nuestras manos se separan y su mirada recorre
todo mi rostro, tenía una mano en el bolsillo de su pantalón y podía ver la
arrogancia en sus ojos. Él es realmente apuesto; tiene puesta una camisa blanca
y su traje negro resalta lo gris en sus ojos. El señor Jenkins aclara su
garganta y nos invita a tomar asiento en la salita de entrada en su oficina, mi
jefe se sienta en el sillón de dos puestos mientras que Matthew y yo no
sentamos cada uno en las sillas individuales, esos puestos nos daban una visión
clara de cada uno.
-Bueno no esperaba verte acá tan temprano
Matthew, me has tomado por sorpresa – dice el señor Jenkins.
Sí, creo a mí también
-La verdad es que no pensaba venir hasta el
sábado, pero tuve unas complicaciones con el pasaje para ese día así que decidí
adelantarlo un poco, igual no tenía ningún compromiso en estos días que
ameritara mi estadía en Londres – dice Matthew; su voz es suave y profunda,
habla con tanta paciencia y firmeza que no puedo decir si en verdad escuché su
voz.
Basta Kate, es solo un hombre y de ahora en adelante será tu
compañero; no mescles las cosas, no las
mescles. Me regaño a mí misma, es necesario
mentalizarme para saber con quién estoy tratando; y está bien lo admito el
hombre es un poco deslumbrante, pero este chico tiene una no tan hermosa
reputación y no puedo permitir que eso me afecte, o afecte mi trabajo.
-Así que, Katherine, ¿estas ansiosa por este
trabajo? –Pregunta Matthew – espero que sí porque vamos a pasar mucho tiempo
juntos trabajando en ello.
Son mis ideas o este chico está coqueteando
conmigo, cuan estúpido puede ser, y que predecible es; así que decido tomar una
postura firme y segura al respecto, no quiero que este tipo piense que soy una
debilucha – Sí, por supuesto, ya el
Señor Jenkins me ha comentado lo que vamos
a hacer, espero que el tiempo entre los dos sea productivo – Dije levantándome
del asiento, Matthew sonreía y se lamia los dientes, al parecer no esperaba que
yo le contestara de aquella manera, eso me dio confianza - Yo creo que ustedes
dos necesitan hablar de padre a hijo, así que, con permiso ya es tarde y mañana
debo trabajar. –Le tendí la mano al señor Jenkins el cual no esperó un segundo
más devolviéndome el saludo, hice lo mismo con Matthew y nuestras manos se
quedaron otra vez más de lo que deberían, lo solté y me dirigí hacia la puerta.
Cerrándola tras de mi deje a los dos hombres conversando y recuperando tiempo,
solté el aire que ni siquiera sabía que estaba conteniendo, fui a mi cubículo
recogí mis cosas, y fui a casa.
Al llegar a mi apartamento ni siquiera me
molesté por quitarme el uniforme; me tiré en la cama, y cerré los ojos, hice
recapitulación de todo lo sucedido, siento como mi corazón se acelera de los
nervios recordando todo lo que había pasado; a pesar de mis nervios interiores
manejé bien la situación. Tomo el teléfono y marco los siete números que
indican el teléfono de Amanda.
-Hola, ¿Kate? –contesta mi amiga.
-Oficialmente voy a trabajar con Matthew Jenkins, acaba de
llegar a la ciudad y lo conocí hoy en la oficina del señor Jenkins, fue muy
extraño todo lo que sucedió y aún no puedo asimilarlo, solo quiero que lo sepas
porque estoy de los nervios – suelto todo de una vez, tenía que decirle a
alguien como me había sentido, y la verdad es que estaba obnubilada y no le
encontraba sentido a nada. Ella no dice nada solo escuchaba su respiración. –
dime algo Amanda, por favor.
-Bueno que te puedo decir… en realidad no
tengo nada para decirte Kate, solo que es una excelente oportunidad y sabes, te
entiendo es mucha presión, pero amiga debes sacar lo mejor de esto, tu carrera
depende de eso, es una puerta Kate – no dijo nada por un segundo, yo respiré
hondo y ella siguió – entonceeess – dijo alargando la palabra - ¿Qué tal te
pareció Matthew?
Me reí ante su pregunta, ya empezaba a dudar si estaba hablando con la real Amanda – Bueno,
el chico es apuesto…
-¿Solo apuesto? Oh vamos Kate, ese hombre está
como quiere – vuelvo a reír – debes admitirlo.
-Está bien, tiene lo suyo, pero recuerda que
vamos a trabajar juntos así que no creo que deba verlo como algo especial. –
digo, en ese momento una imagen de él se viene a mi mente y no puedo no
sonreír; claro que era apuesto, ese hombre es hermoso.
-Lo sabía, ese hombre no tiene mujer que se
resista – rió.
-Okay, ya, no es para tanto.
-Y ¿Cuándo empiezan a trabajar? Ya que el niño
bonito se adelantó – Pregunta Amanda, reconozco ese tono en su voz, sé que no
va a parar hasta que obtenga todo lo que quiere.
-El lunes, pero estuve hablando con el señor
Jenkins y me dio una semana para adaptarme y si en una semana siento que no
puedo seguir con ese proyecto, él no se va a ver martirizado por cancelarlo,
aunque me dijo que se sentiría muy decepcionado, y claro yo no quiero que eso
suceda, de pronto puede que sea Matthew quien desista, no lo sé en realidad,
igual hay una semana de prueba y si no funciona se acabó.
-Kate es una buena oportunidad, debes
aprovecharla, yo sé que tú puedes, eres maravillosa.
-Gracias por tu confianza, pero no sé cómo va
resultar esto solo dejaré que todo suceda como Dios quiera que suceda- respiro
hondo- igual muchas gracias Amy, es importante que me apoyes, pero debo colgar,
es tarde y estoy molida, bye.
-De nada Kate, sabes que aquí estoy yo para lo
que quieras, duerme bien, yo también necesito unas cuantas horas de sueño,
adiós. –cuelga y eso es todo.
Hablar con Amanda tranquilizó mis nervios, me
quedo quieta sobre mi cama pensando unos segundos después estoy dormida, con mi
ropa de trabajo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario