martes, 10 de diciembre de 2013

Capítulo 1.

“En un reino muy, muy lejano vivía una bella princesa, tenía un largo cabello castaño, ojos esmeralda, piel blanca y ligeramente bronceada, y de pronto se la come un gran dragón escupe fuego con brillantes escamas color escarlata brillantes a la luz del sol..."

'No, no, no eso no está bien, es la hermosa princesa no puede morir' me reñía mentalmente, que tan difícil puede ser escribir un cuento para niños, que tan complejo debe ser, eso no es para lo que nací quiero escribir grandes historias pero mis prácticas son para cuentos de niños, ¿por qué no puedo hacer otras cosas? como trabajar en una revista o quizá en un periódico, pero claro que no este es el único lugar en donde me aceptaron, y no es que sea mal agradecida solo que hubiese preferido hacer alguna otra cosa sobre todo que sin estas prácticas no me podre graduar de literatura inglesa.

- Katherine, ¿cómo vas con lo que te pedí?- me decía mi jefe, el dueño y señor de todo lo que me rodea en el campo laboral, pero también la única persona en el planeta con la que puedo conversar sin tapujos, él es una de las razones por las cuales no he tirado todo a la basura.
- Muy bien Señor Jenkins, casi acabando.- le Contesto, pero claro era una gran mentira ya que ni siquiera había comenzado pero yo no puedo defraudarlo y él ha sido muy amable conmigo en dejarme realizar las prácticas aquí, me dio una mirada de ‘te estoy observando’ y luego se fue a su oficina, en realidad es una gran persona, al menos conmigo lo es, pero este cuento no me sale, tengo muchas cosas distintas que quisiera plasmar en páginas y páginas pero simplemente no era la clase de cosas que se supone que debe leer un niño, así que por esa razón me es muy difícil realizarlo aunque un cuento es muy sencillo de realizar para mí era toda una odisea hacerlo porque mi cabeza estaba llena de muchos contenidos y no sabía simplemente como reducirlo a un cuento feliz e inocente, en efecto mi lema era ‘entre más fácil lo hagas parecer, para mí siempre será más difícil realizarlo’.

Mi jefe Marcos Jenkins II es un hombre de 82 años, carismático, regordete con una cabeza completamente blanca por la edad, era la persona más amigable y humilde que hubiese conocido en toda mi vida  a pesar de ser el dueño de una de las 4 mejores editoriales de cuentos para niños en todo el país. Jenkins Children Editorial.  Está en el puesto número 2 debajo de Children's Books Editorial, para el Señor Jenkins siempre ha sido un desafío superarlos pero generalmente está tan cerca que por minutos e incuso segundo los rebaza pero luego Children’s Books Editorial saca 10 cuentos en serie con grandes contenidos y el Señor Jenkins baja otra vez, todos los meses nos motiva diciendo: «esta es nuestra oportunidad, ahora si los vamos a rebasar» pero luego sucede lo mismo, y hay que admitir que es un hombre perseverante y fiel a sus talentos y a los de sus empleados ya que nunca nos ha dado palabras de desaliento cuando bajamos de posición . 
El señor Jenkins es un hombre algo solitario pues además de ser un hombre de mucho dinero era escaso de familia, muchas personas con las que he hablado me cuentan que el solo tiene un hijo al cual le va a dejar toda su empresa cuando el muera, yo nunca lo he visto dicen que se llama Mathew Jenkins y las chicas de mi sector que lo han visto dicen que es realmente guapo, es extraño que nunca haya podido verlo, realmente el sí ha venido a la editorial después de que me contrataran pero él era una persona que se dejaba ver poco y siempre que él iba yo estaba buscando café o agua, o estaba en el baño, o estaba en descanso, o ese día no podía ir a trabajar ya sea porque estaba enferma o tenía mucho trabajo de la universidad. En resumen nunca tenía la oportunidad de conocerlo, aunque tampoco es que haya puesto mucho empeño en eso porque también se rumorea por los pasillos, de parte de los empleados masculinos que era un arrogante, claro que podía ser solo envidia pero los hombres no son chismosos y además, muchas chicas con las que él “había salido” decían que era un mujeriego y que solo las buscaba para una noche, pero no se pueden olvidar sus métodos de seducción, era en realidad un jugador y un chico caprichoso, no sentía ni la menor curiosidad por conocerlo, yo siempre le huí a esa clase de hombres así que este no me haría mucha falta, además no estoy interesada, como estamos vamos bien, no necesito conocer a ningún galán jugador devorador de mujeres. Un sonido de teléfono timbrando me sacó de mis pensamientos.

-Katherine puedes venir un momento a mi oficina por favor- era el señor Jenkins desde su oficina.
- Si Señor en seguida voy - contesté y colgué el auricular.

La oficina era de un blanco brillante, tanto paredes como pisos y el techo, todo era extremadamente blanco, a excepción de los muebles todos eran del color de la caoba, tenía una pequeña salita con un gran sillón de tres puesto y una silla individual, en el centro sobre una alfombra se encontraba una pequeña mesa de té con revistas apiladas en su superficie.
El Señor Jenkins estaba sentado en la cómoda silla detrás de su escritorio también hecho en caoba, esa oficina era realmente grande pues detrás del escritorio había una biblioteca y en la parte derecha había una gran pared de vidrio mostrando la grandeza de Nueva York.

-Siéntate  Katherine, sin miedo que no muerdo.- me dijo mi Jefe con una sonrisa en la boca. Tomé asiento en una de las sillas que estaba en frente de su escritorio y valla que eran cómodas.
- Katherine es muy importante para mi tener el honor de dirigir tus prácticas pero, me he dado cuenta de que tienes mucho potencial solo para escribir cuentos para niños, eres una chica extremadamente creativa y sé que no has terminado lo que te encargué por más que me hallas dicho que sí, sé que no es así. El sábado viene de visita mi Hijo Mathew Jenkins, no sé si has escuchado de él.-dijo, por supuesto que había escuchado hablar sobre su arrogante hijo millonario.- estaba estudiando Literatura, como tú en Londres, pero como tu es un chico con mucho potencial literario y creativo así que me pareció una buena idea que lo conozcas como es debido y así ambos se podrían colaborar, me refiero a que 2 cabezas piensan más que una, así que, como sé que tú no tienes ningún otro lugar donde realizar tus practicas te voy a poner un trabajo de los grandes para que lo realices con mi hijo Mathew, así estaría cumpliendo con mi responsabilidad como padre y como mentor.
El señor Jenkins me sonrió, yo aún estaba procesando la información, yo, haciendo una trabajo en equipo con nada más que Mathew Jenkins, cuando había dicho que había nacido para otra cosa lo decía en serio, yo no puedo hacer un trabajo con Mathew, ni siquiera lo conozco y tiene muy mala reputación, por otro lado el Señor Jenkins me estaba dando una buena oportunidad que si fuera lo suficientemente sensata no la desperdiciaría por nada en el mundo, pero ¿Mathew? ¿En serio, no podía ser con el chico de fotocopias, Earny?

-Y bueno, ¿qué te parece mi propuesta querida? Es un proyecto de los grandes no lo olvides.
-Me siento muy alagada Señor Jenkins, pero no sé si estoy preparada aún para hacer uno de los grandes.
-Oh, Tonterías eres excelente escribiendo, tienes mucha profundidad en tus letras, por favor es una buena oportunidad, no lo vas a negar y no la puedes desperdiciar.
-Lo sé, pero creo que no estoy muy segura.
-¿Esto no será por mi hijo verdad?
‘Si’, quería decir pero por educación y por el aprecio que le tengo no lo dije.-No, por supuesto que no, es que…-
-Es que nada,- me interrumpió- está hecho no tienes excusas para no aceptarla, empiezan la otra Semana, Mathew llega el sábado.
Me quedé un momento sumida en mis pensamientos, preguntándome como saldría de esta, ya era oficial, Mathew Jenkins será mi compañero de prácticas universitarias, lo último que hubiese querido hacer en toda mi vida sería juntarme un tipo como Mathew Jenkins, esa era por la misma razón que nunca tuve amigos sexis, todos son unos perros y siempre le huí a ellos.
-Está bien Señor, Gracias es usted un gran hombre, gracias por esta oportunidad.- trate de poner mi mejor sonrisa pero solo me salía una línea curva de pura falsedad, pero al parecer él no lo notó pues seguía con una sonrisa genuina, una que mostraba todos sus dientes y hacía ver más redondas y rosadas sus mejillas.
Me levante de la silla y me dirigí hacia la puerta.
-Katherine- Voltee al llamado – sé que no te vas a arrepentir querida, escucha mis palabras y cuando hayas terminado ahí si me das las gracias.
Sonreí y con un asentimiento de cabeza me retiré de la oficina.

Me fui a mi cubículo, me senté en mi silla, no demoré ni un segundo cuando Amanda Styles me estaba acosando para saber que me había dicho el Señor Jenkins, ella sabe que él no es de llamar mucho a sus empleados a su oficina, solo cuando los va a despedir o les va a dar importantes instrucciones, del resto, todo era por teléfono, además ella podía deducir que no era lo primero ya que mi cara era más bien de impresión y de desconcierto, en realidad estaba muy inexpresiva en ese momento así que estoy segura que ella ni lo pensó.

-Así que, ¿para qué te quería el Jefe?- Amanda era la única persona en esta oficina además del Señor Jenkins a quien le podía confiar partes de mi vida. Movió sus grandes pestañas llenas de mascara haciendo relucir sus grandes ojos azules como diciendo: «te estoy esperando y no me voy hasta que me cuentes». Amanda era una chica alta de 1,78 metros de altura, rubia natural, su cabello estaba compuesto por grandes ondas doradas, de piel blanca y muy delgada era la mujer más hermosa que he visto y fácilmente podía trabajar de modelo, pero ella dice que su vocación era el periodismo, además de eso era una persona realmente decidida a cumplir con sus metas, y para eso ella utilizaba varios métodos de persuasión, nadie podía decirle que ‘no’, dado que ella presionaba hasta cumplir su objetivo y estoy muy segura de que esta vez no sería la excepción. Me quedé pensando en lo que le iba a decir sobre Mathew y el nuevo trato que su padre nos tenía a ambos.
-Oh! Vamos Kate, cuéntame ¿qué te dijo? No te hagas rogar- vacile un poco más al respecto pero aun no tenía una mentira o una excusa para salir de este interrogatorio ya que aún me encontraba en shock y pensando meticulosamente en cómo me iba a librar de Mathew Jenkins así que no le di más vueltas y decidí contarle a Amanda los planes siniestros de nuestro jefe.
-Bueno, el Señor Jenkins quiere que yo haga un gran proyecto, uno de los grandes- mi mirada estaba desviada a una taza de té en mi escritorio, aún seguía inexpresiva mientras lo decía, estoy segura de que Amanda puso una cara de confusión.
-Pero eso es genial Kate, uno de los grandes WOW! Es una gran oportunidad pero, ¿por qué estas así? ¿Te dijo algo más?- lo sabía no podía librarme de Amanda hasta que supiera toda la historia, desvié la mirada de la taza de té y me mire las uñas.- ¿qué sucedió? ¿Cuál es el problema?
No quité la mirada de mis manos que ahora se estaban moviendo.- No, en realidad no hay ningún problema es una oferta fantástica pero…- no hallé las palabras las tenía que decir y sabía cuáles eran: «es que debo hacerlo con Mathew Jugador Jenkins, un completo desconocido que además tiene fama de ser un pequeño bastado millonario usa mujeres» solo que aún no era cociente de mi realidad, ¿por qué de todas las personas en este mundo tenía que ser yo, aun lo no lo conocía pero definitivamente lo aborrecía con todo mi ser.
-Kate, tierra llamando a Kate, ¿qué pasó?
-Me toca realizarlo su hijo Mathew y me ha caído como un balde de agua helada, déjame procesarlo.
Amanda se reía mucho de mí, estoy segura que le parecía absurdo pero yo aún no me imagino tolerando a ese hombre siempre que vallamos a escribir algo, es más estoy tan segura de que ni siquiera nos vamos a llevar bien y va ser difícil tomar decisiones porque apuesto a que él siempre cree  tener la razón.
-¿Y es por eso que estas así de amargada, porque es con Mathew con quien te toca hacerlo?
-Pues…
-No seas ridícula Kate, es una excelente oportunidad y si Jenkins no te agrada, pues solo ignóralo y háblale para lo estrictamente necesario, se muy profesional, no tienes que intimar con él, y bueno sé que el tipo tiene muy mala reputación pero no puedes rechazar la oportunidad que esperabas desde que entraste aquí, solo porque el niño mimado Jenkins no te agrada.
Lo pensé y si, Amanda estaba en lo cierto yo no tenía por qué intimar con él nuestra relación podía ser estrictamente profesional, solo que no sé cómo podría reaccionar si él se insinúa o algo parecido pero creo que eso podré manejarlo cuando la situación lo amerite, sonreí mucho porque al fin me estaba despertando de ese trance de negatividad y empecé a verle el lado bueno, era una gran oportunidad y por nada en el mundo podía permitir que se arruinara.
-Sí, tienes toda la razón Amanda es una gran oportunidad y no la voy a desperdiciar por un millonario caprichoso.
-Así se habla, esa es la Kate que conozco,- dijo acercándose y abrazándome con una gran sonrisa – bueno tengo que seguir trabajando, o seré yo a la próxima que llamen y no precisamente para darme un gran proyecto.

-Okay, hablamos entonces Amanda.- le sonreí seguí trabajando en mi problema del pequeño cuento que no salía.

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